Área de Formación

Al igual que todos los establecimientos de Fundación Boston Educa, nuestro colegio se preocupa de educar desde un profundo respeto por la persona, teniendo la formación en valores como eje transversal de todo su quehacer. Para hacer realidad esta importante tarea, contamos con una Coordinación de Formación que vela por el desarrollo integral de los alumnos, entregándoles orientación y educación en los valores cristiano-occidentales. Con el acompañamiento del área de formación de Boston Educa, nuestro equipo se preocupa también del desarrollo espiritual de los estudiantes, de la preparación para recibir los sacramentos y de la organización de iniciativas de pastoral y acción social.

Por otro lado, el proceso de formación de los niños y jóvenes que integran la gran familia de Fundación Boston Educa se vive también a través del deporte. La actividad física no sólo es una condición indispensable para llevar un estilo de vida saludable, sino que también permite a los alumnos vivir experiencias de aprendizaje en torno a valores como la perseverancia, la importancia del trabajo en equipo, el respeto al adversario, la disciplina o la tolerancia a la frustración. A través del deporte, los jóvenes se divierten y desarrollan su autoestima, en un ambiente de seguridad y espíritu de acogida. Para ello contamos con el apoyo de la Corporación de Deportes Boston College de Chile, la que ofrece a toda nuestra comunidad acceso a instalaciones deportivas de primer nivel, así como la posibilidad de participar en múltiples torneos inter escolares.

Formación Espiritual

La formación cristiana alimenta la inteligencia con la doctrina de la fe, ayuda al alumno a adquirir hábitos de conducta y de piedad personal y a vivir, como hijo de Dios, conforme a la Voluntad de su Padre.

La formación y la atención espiritual que se ofrece en el colegio se realizan de acuerdo con los principios fundamentales de la doctrina católica, teniendo un carácter voluntario, y con el mayor respeto por la libertad de las conciencias. Este respeto a la libertad viene exigido por la naturaleza del acto de fe y por los principios de la moral –nada hay más interior y voluntario que el acto de fe, o que el amor a Dios-, pero no significa relativizar los contenidos de la fe o de la moral, para adaptarlos al sentimiento o al modo personal de entenderlos. Tampoco es incompatible con estimular el interés por recibir esta formación, ya que la libertad de las conciencias se apoya en el derecho fundamental a buscar y aceptar la verdad, a formar la conciencia y a seguir sus dictados.

El hecho de que la educación en el colegio tenga en cuenta la dimensión trascendente de la persona y se realice con criterios cristianos es una consecuencia de la libertad de los padres para escoger el tipo de educación que desean para sus hijos y de la libertad de los profesores para trabajar de acuerdo con ese modelo educativo.